Rinomodelación

Retocar el perfil de la nariz sin pasar por quirófano, y hasta dónde llega

Qué es una rinomodelación

La rinomodelación es el retoque de la forma de la nariz sin cirugía, mediante infiltración. No retira tejido ni toca el hueso: añade material en puntos concretos para corregir el perfil, de modo que actúa camuflando irregularidades, no eliminándolas. El efecto se aprecia en la misma sesión.

En esta consulta se realiza como una aplicación de la bioosteoplastia facial a la nariz, con biocerámica bifásica, la misma técnica que se emplea en pómulos, mentón y ángulo mandibular.

Qué puede corregir

  • Irregularidades pequeñas del dorso. Un caballete leve se puede camuflar rellenando por encima y por debajo, de forma que la línea del perfil se vea continua.
  • La posición de la punta. Permite elevar y proyectar la punta y modificar el ángulo que forma la nariz con el labio, que es lo que se busca en una punta caída.
  • Asimetrías leves. Diferencias pequeñas entre un lado y otro que se aprecian de frente.
  • Retoques después de una cirugía. Detalles concretos que quedan tras una rinoplastia, siempre valorando el estado de los tejidos.

Qué no corrige, y conviene saberlo antes

Esta es la parte que más gente descubre tarde, porque la rinomodelación se presenta a menudo como una alternativa a la cirugía y no lo es:

  • No reduce el tamaño de la nariz. Solo añade volumen. Una nariz grande tratada con relleno queda, en conjunto, algo mayor, aunque el perfil se vea más armónico.
  • No corrige una desviación estructural. Si la nariz está torcida por el tabique o por el armazón óseo, eso no se resuelve infiltrando.
  • No mejora la respiración. Ningún relleno abre la vía aérea, y en teoría podría comprometerla si se coloca mal.
  • No afina una punta bulbosa. Cuando el volumen viene de los cartílagos alares o de una piel gruesa, añadir material no lo reduce.
  • No es permanente. El material se reabsorbe con el tiempo, a un ritmo que varía en cada persona.

Cuando lo que se busca cae en esta lista, lo que corresponde valorar es la cirugía de la nariz, y así se dice en consulta.

Cómo saber si tu caso es de relleno o de cirugía

La regla práctica, que no sustituye a la exploración: si lo que quieres es quitar, es cirugía; si lo que quieres es rellenar un hueco o levantar la punta, puede ser rinomodelación.

Poner nombre al rasgo ayuda mucho a orientar esa conversación, y está desarrollado en tipos de nariz de perfil y qué corrige cada cirugía.

Cómo es la sesión

Se realiza en consulta, con anestesia tópica o local. Se infiltra en puntos concretos del dorso, la punta o la base, según el plan trazado en la valoración, y el resultado se aprecia al terminar. No requiere ingreso ni postoperatorio, aunque puede haber inflamación y algún hematoma los primeros días.

Haberse hecho una rinomodelación no impide operarse más adelante si se decide dar el paso.

Riesgos: por qué esta zona no es una zona cualquiera

Que no haya quirófano no la convierte en una técnica menor. La nariz es una de las áreas de mayor riesgo vascular de la cara, porque sus arterias son terminales y tienen conexiones con la circulación que irriga el ojo.

Una infiltración mal colocada puede comprometer el riego de la piel y provocar una necrosis, y en casos excepcionales se han descrito complicaciones visuales graves por oclusión vascular. Son poco frecuentes, pero existen, y no dependen de la marca del producto sino de la anatomía, de la técnica y de quién la aplique.

De ahí dos consecuencias prácticas: que la realice un médico con formación en cirugía nasal, que conoce la anatomía por dentro, y que el riesgo aumenta de forma clara sobre una nariz previamente operada, donde la circulación ya está alterada por la cicatriz.

Los efectos esperables y habituales son otros: inflamación, enrojecimiento y hematomas que ceden en días. El resto de riesgos se explican uno a uno en la consulta antes de decidir nada.

Preguntas frecuentes

No. Son cosas distintas. La rinomodelación añade volumen para camuflar y reposicionar, y su efecto es temporal. La rinoplastia modifica la estructura de hueso y cartílago, puede reducir el tamaño y puede tratar la función respiratoria. Qué corresponde en cada caso depende de lo que se quiera cambiar.

Depende del tamaño del caballete. Si es leve, se puede camuflar rellenando por encima y por debajo para que la línea del perfil se vea continua. Si es marcado, rellenar alrededor aumenta el volumen total de la nariz y el resultado suele decepcionar. La exploración es la que lo decide.

El material se reabsorbe con el tiempo y el plazo varía en cada persona, según el producto empleado, la cantidad y el metabolismo de cada uno. Es una corrección que se mantiene en el tiempo pero que no es definitiva, y eso conviene tenerlo claro de partida.

Se aplica anestesia tópica o local. Suele describirse como molesto más que doloroso, y la nariz es una zona sensible. La tolerancia es distinta en cada persona.

Se valora con más cautela. Una nariz operada tiene tejido cicatricial y una circulación alterada, lo que aumenta el riesgo vascular y hace menos previsible cómo se distribuye el material. No está descartado, pero exige una valoración específica y saber qué cirugía se hizo antes.

Sí. Haberse hecho una rinomodelación no cierra la puerta a una rinoplastia posterior. Lo que sí conviene es informar al cirujano de qué material se infiltró y cuándo, porque condiciona la planificación.

La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas. Dr. Mauricio Verbauvede, colegiado nº 281509742 por el Colegio de Médicos de Madrid.