El Dr. Mauricio Verbauvede es especialista en cirugía plástica facial, con amplia experiencia internacional y participación activa en congresos científicos. Su enfoque combina precisión técnica, conocimiento anatómico y visión artística para lograr resultados naturales y duraderos.
El lifting cervicofacial es una cirugía que reposiciona los tejidos profundos del rostro y del cuello para corregir la flacidez, el descolgamiento del tercio inferior y la pérdida de definición mandibular. No actúa sobre la calidad de la piel ni detiene el envejecimiento posterior.
Una de las técnicas que permiten devolver la juventud al rostro es el lifting facial, una intervención quirúrgica que recoloca los tejidos.
Con esta intervención no se trata de estirar la piel del rostro, sino de recolocarla. Esta técnica se utiliza para elevar y reposicionar los tejidos que han descendido, fundamentalmente por el paso del tiempo y por la pérdida de peso.
El lifting cervicofacial no se limita a estirar, sino que recoloca adecuadamente las estructuras de la cara que se han descolgado. La intervención abarca a los planos profundos SMAS (la capa fibromuscular que conecta y envuelve los músculos de la expresión facial), ya que aquí radican los problemas de flacidez del rostro.
Lo importante de esta técnica es que, cuando se realiza correctamente por un cirujano experto, permite intervenir sobre amplias zonas del rostro y el cuello con unas incisiones mínimas, prácticamente invisibles, y el resultado es muy natural.




El lifting cervicofacial permite eliminar la línea mandibular de doble arco y recuperar una línea continua, es decir, dejar el óvalo del rostro sin que caigan sobre él las mejillas ni se note el paso del tiempo.
Esta intervención elimina además la flacidez del cuello, la papada y define el ángulo de la mandíbula. El lifting también permite elevar los pómulos, corregir los llamados surcos de marioneta y mejorar el surco nasogeniano.
La incisiones realizadas para el lifting cervicofacial son prácticamente imperceptibles, ya que se realizan en lugares ocultos a la vista, por detrás del trago de la oreja y por detrás del pabellón auricular.
La cirugía del lifting cervicofacial puede realizarse simplemente con anestesia local o sedación, cirugía ambulatoria.
Después de la intervención de lifting cervicofacial se dejan drenajes para aliviar los posibles hematomas, y es preciso también colocar unos vendajes compresivos que se llevarán por término medio una semana. El médico recetará antiinflamatorios y antibióticos.
Los puntos se retiran a los 7-10 días. Una vez que la inflamación desaparece, el resultado suele ser asombroso, natural y muy satisfactorio. Dependiendo de cada paciente, será más o menos duradero.
Lifting Cérvico facial
1 año y medio, cicatrices invisibles
Lifting Cérvico facial
Resultados antes y después 7 días de evolución
Lifting Cérvico facial
Resultados antes y después 5 años
MINI Lifting
Resultados antes y después
Lifting Cérvico Facial
Resultados antes y después 8 meses
Lifting Cérvico Facial
Antes y después 3 meses
Lifting Cérvico Facial
Rinoplastia Secundaria 6 meses
Lifting Cérvico Facial
Antes y Después 3 meses
Lifting Cérvico Facial
+Liplift
Antes y después 1 mes
Lifting Cérvico Facial
con Lipfit | 3 meses
Lifting Cérvico Facial
+Liplift
Antes y después 1 mes
El lifting facial actúa sobre el tercio medio e inferior de la cara. El cervicofacial añade el tratamiento del cuello: banda del platisma, ángulo cervicomandibular y papada. Cuando el descolgamiento afecta ya al cuello, tratar solo la cara deja un resultado desequilibrado, con un contorno mandibular que no llega a definirse.
Se llama microlifting a las variantes de menor extensión, con incisiones y despegamiento más limitados, pensadas para flacidez incipiente en pacientes más jóvenes. Su alcance también es menor: mejora la zona mandibular, pero no corrige un cuello descolgado. Elegir entre uno y otro depende del grado de flacidez, no de la edad.
No hay una edad concreta. La indicación depende de la flacidez real de los tejidos y de la calidad de la piel, no del año de nacimiento. Es habitual plantearlo a partir de la cincuentena, aunque hay pacientes con indicación antes y otros que a los sesenta aún no la tienen.
Los primeros días cursan con inflamación y hematoma, que van cediendo a lo largo de las dos primeras semanas. La mayoría de pacientes retoma su actividad habitual en ese plazo, evitando esfuerzo físico. La inflamación fina y la sensibilidad alterada de la piel pueden tardar varios meses en normalizarse por completo.
Un lifting bien planteado reposiciona tejidos, no los estira. Los signos que delatan una cirugía —comisuras traccionadas, orejas desplazadas, expresión rígida— proceden de traccionar la piel en lugar de trabajar el plano profundo. El objetivo es un rostro descansado y coherente con la edad del paciente, no un rostro distinto.
El lifting revierte una parte del descolgamiento acumulado, pero el envejecimiento continúa desde el nuevo punto de partida. Los tejidos siguen cediendo con los años y factores como el tabaco, la exposición solar o las variaciones de peso aceleran ese proceso. Es una mejora duradera, no un resultado permanente.
Como toda cirugía, tiene riesgos: hematoma, infección, alteraciones de la cicatrización, cambios de sensibilidad en la piel y, de forma infrecuente, afectación temporal de ramas del nervio facial. La valoración preoperatoria sirve precisamente para estimar ese riesgo en cada caso y descartar la cirugía cuando no compensa.