Rinoplastia Secundaria
o Rinoplastia de Revisión

La rinoplastia secundaria es la cirugía que corrige el resultado de una rinoplastia previa, funcional o estético. Se opera sobre tejido cicatricial y con frecuencia requiere injertos de cartílago para devolver soporte, por lo que su objetivo es equilibrar la nariz, no alcanzar un resultado ideal.

Técnica exclusiva
desarrollada por el Dr. Mauricio Verbauvede

Técnica de reconstrucción de dorso nasal con cartílago auricular en rinoplastia secundaria (de revisión)

Técnica  desarrollado por el Dr. Mauricio Verbauvede de reconstrucción de dorso nasal con cartílago auricular en rinoplastia secundaria (de revisión) publicada y presentada en distintos congresos como el de Riga, Bergamo Italia, Estambul Turquía (Isaps) Buenos Aires y Bariloche Argentina

Rinoplastia secundaria o Rinoplastia de Revisión es una cirugia nasal que se realiza sobre una nariz previamente operada. 

 En ocasiones, tras una primera intervención es preciso volver a realizar una rinoplastia. Esto ocurre cuando el paciente no queda satisfecho, el resultado no es el esperado, el cirujano no es lo suficientemente experto, ha habido traumatismos posteriores o simplemente la evolución física  es desfavorable tras la rinoplastia primaria.

 Se realiza esta cirugía por 

Mentoplastia y rinoplastia secundaria, caso real antes y después

La rinoplastia secundaria no es un mero retoque

Hay que tener en cuenta que la rinoplastia secundaria no es un simple retoque estético, sino que, a menudo, requiere una intervención más precisa y más compleja que la rinoplastia primaria. Aunque las estructuras nasales básicas continúan extistiendo, están alteradas por la cirugía previa. Es importante valorar las estructuras anatómicas nasales, fibrosis, necesidad del injerto de cartílago etc. para complementar estructuras defectuosas o insuficientes.

Existen diversos problemas estéticos que pueden indicar la necesidad de una rinoplastia secundaria. Los más comunes son los defectos en la punta de la nariz, como punta caída, retracción, acortamiento excesivo…; defectos en el hueso o en el cartílago, como el supratip (aumento de volumen en la intersección de la punta y el dorso), nariz en silla de monar (cuando se hunde el cartílago o la giba osteocartilaginosa se ha cortado demasiado), el signo del hachazo (una depresión en la zona osteoacartilaginosa), el infratip (un hundimiento en la intersección de la punta y el dorso), el ensanchamiento, el desvío…; otros defectos pueden producirse en las aletas de la nariz.

En cualquiera de los casos, el médico experto debe valorar cuál es la mejor forma de intervención o si el defecto puede corregirse con una bio-osteoplastia (bioplastia con material biocompatible inyectado) y tomar una decisión conjunta con su paciente.

Fotos de antes y después de realizarse una rinoplastia Secundaria

Rinoplastia Secundaria

Revisión antes y después

1 año y medio

Rinoplastia Secundaria

Reconstrucción del dorso con cartílago costal y punta con cartílago auricular 

3 meses evolución 

Rinoplastia Secundaria
Reconstrucción de Punta Nasal

Rinoplastia Secundaria (de Revisión)
Corrección de punta caída por falta del tabique nasal, reconstruido con injerto costal (costilla)
Corrección de asimetría de narinas
Antes y después 6 meses

Rinoplastia Secundaria (de revisión) 
Mentoplastia 
3 meses 

Ejemplos de rinoplastia Columela colgante

Rinoplastia de Punta Nasal

En algunos casos, no es necesario someterse a una rinoplastia completa ( corrección de punta y dorso nasal)  sino que, interviniendo la punta nasal, es posible corregir y dar un aspecto totalmente nuevo a la nariz. Se denomina la rinoplastia de punta, un procedimiento mínimamente invasivo, con el que se busca remodelar o corregir la forma de punta nasal.

 La rinoplastia de punta nasal es una de las zonas más complejas de intervenir y requiere de un cirujano experto. Antes de indicar una intervención de rinoplastia, se realiza un análisis detallado de la nariz del paciente.

Es importante valorar sus proyecciones básicas, como  la vista frontal, la distancia entre los ojos y la nariz, la longitud, la posición en el rostro del apéndice nasal, la vista de perfil para apreciar el tamaño, la proyección de la punta, sus ángulos, el grosor de la piel.

El cirujano evaluará también la vista basal, para sopesar la simetría de los orificios nasales, la longitud de la columela, etc. Distancias y medidas que son las que proporcionan o restan armonía y belleza al rostro.

Una vez que se ha estudiado la nariz desde todos los puntos de vista, hay que considerar qué técnica conviene utilizar en función de los defectos que se quieran corregir.

Preguntas frecuentes

¿Qué debo llevar a la primera consulta si ya me han operado?

Conviene aportar el informe quirúrgico de la cirugía anterior, si se dispone de él, y fotografías previas a aquella operación. Saber qué se hizo —qué se resecó, qué injertos se usaron, si se tocó el tabique— cambia por completo la planificación y evita suposiciones sobre un terreno ya intervenido.

¿De dónde se obtiene el cartílago cuando ya no queda tabique?

Las opciones habituales son el cartílago auricular, que se toma de la oreja sin alterar su forma, y el costal, cuando hace falta soporte más firme para reconstruir un dorso o una punta hundidos. La elección depende de cuánta estructura hay que reponer y se decide antes de la cirugía.

¿Cuántas veces se puede reoperar una nariz?

No hay un número fijo, pero cada intervención deja más cicatriz, menos material disponible y un margen de mejora más estrecho. Por eso la decisión sensata es plantear la reintervención como la última, con objetivos realistas, en lugar de encadenar retoques sucesivos que empeoran progresivamente las condiciones del tejido.

¿Qué resultados son razonables esperar?

Depende del punto de partida. Cuando hay soporte suficiente y buena calidad de piel, la mejora puede ser notable. Cuando falta estructura o hay retracción cicatricial importante, el objetivo pasa a ser equilibrar y estabilizar la nariz. Esa distinción se explica caso por caso, con las fotografías delante.

¿Cómo elegir cirujano para una rinoplastia secundaria?

Interesa la experiencia concreta en revisión, no en rinoplastia en general: manejo de injertos, casos secundarios documentados y disposición a decir que no cuando no está indicado. Una segunda opinión que coincide en no operar es tan útil como una que propone cirugía, y conviene tomarse el tiempo de buscarla.

¿Se puede hacer la valoración a distancia?

Una primera orientación puede plantearse por consulta online con fotografías estandarizadas, y sirve para saber si el caso es abordable antes de viajar a la consulta de Madrid. La valoración definitiva exige exploración presencial: el estado del tabique, el soporte de la punta y la movilidad de la piel no se comprueban en una imagen.