Platisma

Papada

Qué es el platisma y por qué marca la edad del cuello

El platisma es una lámina muscular fina y ancha que cubre la cara anterior del cuello, desde la clavícula hasta el borde de la mandíbula. Está justo debajo de la piel y por encima de las estructuras profundas, y participa en los gestos que tensan el cuello y descienden la comisura de los labios.

Con los años ese músculo pierde tono y sus dos mitades se separan en la línea media. La piel que lo cubre pierde elasticidad al mismo tiempo. Lo que se ve es un cuello que deja de tener un ángulo definido entre la mandíbula y la zona anterior: el contorno se vuelve continuo y la línea mandibular deja de leerse.

Es un cambio que llama la atención antes que el del resto de la cara, porque el cuello se enseña a diario y admite menos disimulo que el tercio medio facial.

Bandas platismales: qué son esas dos cuerdas verticales del cuello

Las bandas platismales son los bordes internos del músculo cuando se separan y se hacen visibles bajo la piel. Aparecen como dos cuerdas verticales que bajan desde el mentón y que se marcan más al hablar, al tragar o al tensar el cuello.

No son piel sobrante ni grasa acumulada, y por eso no responden a los tratamientos pensados para esas dos cosas. Tampoco son un signo exclusivo de la edad avanzada: hay personas delgadas que las tienen marcadas a los cuarenta y personas que no llegan a desarrollarlas.

Distinguir una banda platismal de una papada importa, porque el tratamiento es distinto. La papada es acumulación de grasa bajo el mentón y se trata retirándola. La banda es un problema del músculo y se trata reposicionándolo o seccionándolo.

Qué es la platismoplastia

La platismoplastia es la cirugía que actúa directamente sobre ese músculo. Consiste en volver a aproximar sus dos mitades en la línea media, tensarlas y, según el caso, seccionar parcialmente sus bordes para que dejen de marcarse hacia afuera.

La vía de acceso habitual es una incisión pequeña por debajo del mentón, en el pliegue submentoniano, que queda oculta en la sombra natural de la zona. Cuando además hay que tratar la parte lateral del cuello, se combina con las incisiones situadas alrededor de la oreja propias del lifting cervicofacial.

La intervención se plantea con anestesia general o con sedación, según la extensión del caso y la valoración del anestesista.

Cuándo basta con la platismoplastia

Cuando el problema es fundamentalmente muscular: bandas visibles, ángulo cervical perdido y una piel que todavía conserva elasticidad razonable. Suele corresponder a personas más jóvenes o con poca flacidez cutánea.

Cuándo se combina con un lifting

Cuando además del músculo hay piel descolgada, la platismoplastia sola deja el problema a medias: se corrige la banda y queda la piel. En esos casos se plantea junto a un lifting cervicofacial, que reposiciona los tejidos del rostro y del cuello y permite redistribuir la piel sobrante.

Cuándo hay que tratar también la grasa

Si hay grasa acumulada bajo el mentón, se retira en el mismo acto quirúrgico antes de trabajar el músculo. Actuar sobre el platisma sin resolver la grasa deja un cuello tenso pero sin definición mandibular.

Qué no corrige la cirugía del platisma

Conviene tener claro el límite antes de plantearse la intervención:

  • No mejora la calidad ni la textura de la piel. Las manchas, las arrugas finas y el daño solar necesitan otro tipo de tratamiento.
  • No modifica la posición del mentón. Un mentón retraído sigue acortando el cuello después de la cirugía, y a veces conviene valorarlo con una mentoplastia.
  • No detiene el envejecimiento posterior. El músculo vuelve a perder tono con los años, a un ritmo que varía en cada persona.
  • No sustituye a la pérdida de peso cuando hay un exceso de grasa generalizado.

Cómo se valora un cuello en consulta

La valoración empieza por separar los tres componentes: piel, grasa y músculo. Se examina el cuello en reposo y en contracción, porque una banda puede pasar desapercibida hasta que el paciente tensa. Se mide el ángulo entre el cuello y el mentón, se valora la posición del hueso hioides, que condiciona hasta dónde se puede definir ese ángulo, y se estudia la proyección del mentón.

El hioides suele sorprender a quien llega a consulta. Cuando está situado bajo y adelantado, el ángulo de cuello que se puede conseguir es menor por razones anatómicas, con independencia de lo bien que se trate el músculo. Saberlo antes de operar evita expectativas que la anatomía no puede sostener.

Recuperación

Durante los primeros días se lleva un vendaje o una prenda compresiva sobre el cuello. La inflamación y los hematomas son esperables y bajan de forma progresiva a lo largo de las primeras semanas.

La sensibilidad de la zona del mentón y del cuello puede quedar alterada durante un tiempo y se recupera de manera gradual. Los movimientos bruscos de cuello y el esfuerzo físico se limitan durante el periodo que indique el cirujano.

El resultado se estabiliza a lo largo de los meses siguientes, conforme se asientan los tejidos. El plazo y la evolución varían en cada paciente.

Riesgos y consideraciones

Como toda cirugía tiene riesgos, y se explican en consulta antes de decidir nada: hematoma, alteración temporal o persistente de la sensibilidad, irregularidades en el contorno, cicatriz submentoniana visible en algunos casos y afectación de ramas nerviosas que intervienen en el gesto de la boca. La frecuencia de cada uno depende del caso y de la técnica empleada.

Fotos de antes y después de pacientes

Paciente intervenida de lifting facial con corrección del platisma
Lifting facial con corrección del platisma. Antes y después.

Preguntas frecuentes

La toxina botulínica puede relajar el músculo y suavizar la visibilidad de las bandas de forma temporal, sobre todo cuando son leves y aparecen con el gesto. No reposiciona el músculo ni trata la piel, y su efecto se pierde con el tiempo. Qué procede en cada caso se decide en la valoración.

La platismoplastia trata el músculo. El lifting de cuello es un concepto más amplio, que incluye el tratamiento del músculo y además la redistribución de la piel y, cuando procede, de la grasa. Muchas veces la platismoplastia es un paso dentro del lifting y no una alternativa a él.

La incisión principal se sitúa en el pliegue por debajo del mentón, donde queda disimulada por la sombra natural de la zona. Si el caso requiere tratar también la parte lateral, se añaden las incisiones situadas alrededor de la oreja. La evolución de cualquier cicatriz depende de la piel de cada persona.

No hay una edad. Lo que decide la indicación es el grado de separación del músculo, la calidad de la piel y la anatomía del cuello, no los años cumplidos. Hay indicaciones a los treinta y cuellos que a los sesenta no la necesitan.

Sí, es habitual combinarla con un lifting cervicofacial y, en algunos casos, con cirugía de párpados o del tercio medio. Se decide en la planificación del caso, valorando el tiempo quirúrgico total y la recuperación conjunta.

El músculo continúa envejeciendo después de la cirugía. La corrección no es definitiva y el ritmo al que reaparecen los signos varía mucho de una persona a otra, en función de la genética, del peso y del cuidado de la piel.

La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas. Dr. Mauricio Verbauvede, colegiado nº 281509742 por el Colegio de Médicos de Madrid.