La mentoplastia es la cirugía que modifica la posición o el tamaño del mentón, mediante un implante o desplazando el propio hueso. Corrige el mentón retraído o excesivamente prominente y mejora el equilibrio del perfil, sobre todo en su relación con la nariz.
La armonía facial no solo se consigue con la modificación de la nariz o de los pómulos, sino que muchas veces es necesaria la modificación del mentón para lograr esa ansiada armonía facial. En pacientes con una nariz grande puede ser la solución ideal.
Cicatriz poco visible. Mediante técnicas de bioplastia se consigue aumentar el mentón modificando el rostro y consiguiendo las facciones deseadas
Beneficios de la mentoplastia:
Te ayudamos a conseguir el rostro que deseas.
Esta intervención es realizada por mucha gente de forma normal y cotidiana, ya que no requiere cuidados postoperatorios especiales, y ofrece un resultado prácticamente inmediato.
Rinoplastia Secundaria (de revisión)
Mentoplastia
3 meses
Rinoplastia ultrasónica
Bioosteoplastia de Menton
Corrección de Platisma
6 meses
La mentoplastia agrupa las técnicas quirúrgicas que modifican la forma, el tamaño o la posición del mentón. No es un único procedimiento: según el caso se recurre a un implante colocado sobre el hueso o al desplazamiento de un fragmento del propio mentón, que se fija en su nueva posición.
Para entender qué puede corregirse conviene separar tres dimensiones, porque no todas se tratan igual:
El implante actúa sobre todo en la proyección. Cuando hay que corregir la altura o una desviación, la vía suele ser la osteotomía.
Se plantea cuando el mentón desequilibra el conjunto del rostro y ese desequilibrio es de origen óseo o de volumen. No lo está cuando lo que molesta al paciente proviene de otra estructura —la piel del cuello, la grasa submentoniana o la posición de los dientes—: en esos casos la respuesta correcta en consulta es proponer otro tratamiento o no operar.
Es la situación más frecuente. El mentón queda por detrás de la línea del perfil y eso cambia cómo se perciben las estructuras vecinas: la nariz parece mayor de lo que es y el ángulo entre cuello y mandíbula se ve menos marcado, incluso sin exceso de grasa. Muchos pacientes que consultan por la nariz tienen, en realidad, un componente de retracción del mentón.
El primer paso es distinguir el origen. Si el exceso está en el propio hueso del mentón y la mordida es correcta, puede abordarse con una osteotomía de retroceso. Si existe una alteración de la relación entre los maxilares, con la mordida afectada, el problema no es de mentón: corresponde a cirugía ortognática, y tratar solo el mentón dejaría la causa sin resolver.
Las dos vías principales resuelven problemas distintos. La elección se hace sobre el estudio del caso concreto, no por preferencia de técnica.
Consiste en colocar una prótesis de material biocompatible sobre el hueso, a través de una incisión intraoral o submentoniana. Es una intervención más sencilla, con distintas formas y tamaños para adaptarse al contorno, y tiene la ventaja de ser reversible: el implante puede retirarse o sustituirse. Sus limitaciones también son claras: introduce un material ajeno y su capacidad de corrección se concentra en el avance, con poco margen sobre la altura o las desviaciones.
Se secciona un fragmento del propio mentón y se recoloca en la posición planificada, fijándolo con material de osteosíntesis. Al mover hueso propio pueden combinarse movimientos en varios planos —avance o retroceso, ascenso o descenso, corrección de una desviación lateral—, algo que el implante no permite. Es técnicamente más exigente y exige una planificación más detallada.
Cuando el objetivo es únicamente definir el contorno y el paciente prefiere no pasar por quirófano, existen alternativas sin cirugía como la bioosteoplastia facial, con otro alcance y otra duración.
Nariz y mentón se leen en relación, no por separado. Un mentón poco proyectado acentúa la percepción de una nariz grande, y una nariz prominente hace más evidente la retracción del mentón. Por eso la exploración incluye siempre ambas estructuras aunque el paciente pregunte solo por una.
En algunos casos la rinoplastia y la mentoplastia se plantean en el mismo acto quirúrgico, dentro del planteamiento más amplio de la perfiloplastia. También ocurre lo contrario: hay pacientes en los que corregir solo el mentón basta para equilibrar el perfil, sin tocar la nariz.
Las consultas se realizan en la sede de Madrid, en la calle Gaztambide 46, y en Villagarcía de Arosa. Los pacientes que se plantean el perfil completo suelen llegar desde la información sobre rinoplastia en Madrid, y ambas estructuras se valoran en la misma visita.
Los primeros días predominan la inflamación y las molestias al hablar y masticar; suele indicarse dieta blanda y, si la incisión es intraoral, cuidados de higiene específicos. Es habitual notar el labio inferior o el mentón acorchados, una alteración de la sensibilidad que en la mayoría de los casos se recupera de forma progresiva.
En las semanas siguientes la inflamación cede y la actividad cotidiana se retoma antes que el deporte de impacto o cualquier actividad con riesgo de golpe en la cara, que se reincorporan más tarde y según indicación. El contorno tarda todavía un tiempo en asentarse, por lo que el resultado se valora en las revisiones programadas y no de forma inmediata.
Toda cirugía tiene riesgos, y estos son los que se explican en consulta antes de decidir:
Hay además una limitación que no es una complicación: el resultado depende del hueso disponible, del grosor de los tejidos blandos y de la anatomía de cada paciente. El margen de cambio no es el mismo en todos los casos, y parte del trabajo de la consulta consiste en ajustar el objetivo a lo que esa anatomía permite.
Hay dos vías principales. La de aumento con implante coloca una prótesis sobre el hueso a través de una incisión oculta. La osteotomía desplaza un fragmento del propio mentón y lo fija en la nueva posición, lo que permite corregir también la altura o una asimetría. La elección depende del defecto.
Ninguna es mejor en abstracto. El implante es una intervención más sencilla y reversible, adecuada para avanzar un mentón poco proyectado. La osteotomía no introduce material ajeno y permite movimientos en varios planos, útil cuando además hay exceso de altura o desviación. Se decide sobre el estudio del caso.
Sí, y con frecuencia es lo indicado. Un mentón retraído hace que la nariz parezca más grande de lo que es, y una nariz prominente acentúa la retracción del mentón. Tratar solo una de las dos estructuras puede dejar un perfil que sigue sin equilibrarse. Se valora siempre el conjunto.
Es el abordaje que trata el perfil como un conjunto —nariz, mentón, ángulo cervicomandibular— en lugar de como piezas sueltas. El objetivo no es alcanzar unas proporciones ideales, sino corregir el desequilibrio concreto de cada rostro. La mentoplastia es una de las intervenciones que puede formar parte de ese plan.
Los primeros días cursan con inflamación y molestias al hablar y masticar, y suele indicarse dieta blanda. Si la incisión es intraoral, se añaden cuidados de higiene específicos. La actividad habitual se retoma en pocos días, y la inflamación residual del contorno tarda algunas semanas más en resolverse.
Es una preocupación razonable. Los implantes de mentón se colocan en un plano profundo, ajustados al contorno óseo, y una vez integrados no suelen ser perceptibles. El desplazamiento y la extrusión son complicaciones descritas aunque infrecuentes, y son parte de los riesgos que se explican antes de decidir la cirugía.
Si te planteas una mentoplastia, el paso razonable es una valoración presencial en la que se estudie el perfil completo y se expliquen las opciones, incluida la de no operar. Puedes solicitar cita online para la consulta de Madrid o de Villagarcía de Arosa.