El lip lifting, también llamado lip lift o elevación del labio superior, es una cirugía que acorta la distancia entre la base de la nariz y el borde del labio. Al reducir esa distancia, el labio rojo queda más expuesto y los dientes superiores se ven al hablar y al sonreír, cosa que con la edad deja de ocurrir.
Es una intervención sobre la proporción del tercio inferior de la cara, no sobre el volumen del labio. No añade material ni rellena: reposiciona lo que ya existe. Esa es la diferencia que más conviene entender antes de plantearse cuál de las dos cosas se busca.
Son dos cosas distintas que a menudo se confunden porque ambas se piden diciendo «quiero más labio».
El relleno con ácido hialurónico aumenta el volumen del labio, se hace en consulta, tiene efecto inmediato y se reabsorbe con el tiempo. No modifica la distancia entre la nariz y el labio. De hecho, cuando esa distancia es larga y se insiste en rellenar, el resultado tiende a pesar hacia abajo y la proporción empeora.
El lip lifting acorta esa distancia de forma quirúrgica y permanente. No aumenta el volumen del labio, aunque al quedar más labio rojo a la vista el efecto visual se parezca.
En consulta se mide la distancia real antes de decidir. Hay casos en los que lo que procede es el relleno, casos en los que procede la cirugía y casos en los que se plantean de forma escalonada.
La indicación se valora midiendo el tercio inferior facial y observando el labio en reposo y en sonrisa. Los signos que suelen orientar hacia un lip lifting son:
No es una indicación universal. Cuando la distancia es corta de partida, acortarla más produce un aspecto forzado y una sonrisa gingival que cuesta corregir. Ese es uno de los motivos por los que la medición previa condiciona toda la decisión.
La técnica más habitual es el lip lift subnasal, conocido también como bullhorn por la forma de la incisión. Se retira una franja de piel justo bajo la base de la nariz, siguiendo el contorno natural de las alas nasales y la columela, y se cierra por planos.
La cantidad de piel que se retira no es fija: se calcula sobre la medición de cada caso, porque retirar de más no tiene marcha atrás. Se trabaja también el plano muscular para que el cierre no dependa solo de la tensión de la piel, que es lo que condiciona cómo evoluciona la cicatriz.
Se realiza con anestesia local, con o sin sedación según el caso y la valoración del anestesista, y es una intervención ambulatoria.
La incisión se sitúa en el pliegue de la base de la nariz, siguiendo su contorno, que es donde el cambio de textura y la sombra natural de la zona ayudan a disimularla. Una cicatriz en esa localización existe siempre y su evolución depende de la piel de cada persona, del cuidado postoperatorio y de la protección solar durante los primeros meses.
La inflamación del labio superior es llamativa durante los primeros días y baja de forma progresiva. Los puntos se retiran en el plazo que indique el cirujano, habitualmente durante la primera semana.
Los primeros días conviene una dieta blanda y evitar los gestos que estiran el labio. La cicatriz pasa por una fase de enrojecimiento y endurecimiento antes de ir atenuándose, y ese proceso se extiende durante meses. La protección solar estricta de la zona forma parte del tratamiento.
La forma definitiva del labio se aprecia cuando la inflamación ha desaparecido y la cicatriz ha madurado. El plazo varía en cada paciente.
Se explican en consulta antes de decidir nada: cicatriz visible o hipertrófica, asimetría entre ambos lados del labio, exposición excesiva de las encías al sonreír, alteración temporal de la sensibilidad y corrección insuficiente. La frecuencia de cada uno depende del caso. Una corrección excesiva es especialmente difícil de revertir, y por eso el criterio en esta cirugía es quedarse del lado conservador.
El labio no se valora aislado. La posición del mentón y la proyección de la nariz cambian cómo se lee el labio superior en el perfil, y por eso en algunos casos el lip lifting se plantea dentro de un estudio del perfil facial completo.
Cuando además hay descolgamiento del tercio medio y del cuello, el lip lifting no lo resuelve: eso corresponde a un lifting cervicofacial, que es una cirugía distinta y con otra recuperación. Se pueden plantear en el mismo acto quirúrgico si la valoración lo aconseja.
Las dos pacientes se intervinieron de lip lifting y de lifting cervicofacial en el mismo acto quirúrgico, de modo que el cambio que se ve en las imágenes corresponde a las dos cirugías y no solo a la elevación del labio.


No. El lip lifting actúa solo sobre la distancia entre la nariz y el labio superior. El lifting facial reposiciona los tejidos profundos del rostro y del cuello. Comparten la palabra lifting y poco más: la técnica, la incisión, el tiempo quirúrgico y la recuperación son distintos.
No se gana labio, se expone el que hay. Lo que se acorta es la piel que está por encima, y la cantidad se calcula sobre la medición de cada caso. Dar una cifra fija antes de medir no tiene sentido clínico.
La piel retirada no vuelve, de modo que el efecto es permanente en ese sentido. Los tejidos siguen envejeciendo después, así que con los años el labio vuelve a descender de forma progresiva, a un ritmo que varía en cada persona.
La cicatriz se sitúa en el pliegue de la base de la nariz, donde la sombra natural y el cambio de textura de la zona ayudan a disimularla. Existe siempre y su aspecto final depende de la piel de cada persona y del cuidado durante los primeros meses. Quien no esté dispuesto a asumir una cicatriz en esa zona probablemente deba valorar otras opciones.
Sí, aunque conviene valorarlo en consulta. Tener relleno reciente dificulta medir bien la proporción real del labio, y en algunos casos se prefiere esperar a que se reabsorba para planificar sobre la anatomía de partida.
Se valora caso a caso. La incisión del lip lifting está en la base de la nariz, una zona que también se maneja en la cirugía de la nariz, de modo que combinarlos exige planificar bien la tensión de los tejidos y el orden de los gestos quirúrgicos.
La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas. Dr. Mauricio Verbauvede, colegiado nº 281509742 por el Colegio de Médicos de Madrid.